Llore..

Lloré hasta sentir las lágrimas secarse en mis dedos.
Lloré porque me di cuenta de que ya nadie me hacía bien.
Lloré porque entendí que a pesar de todas las veces que me he sentido sola, esta vez estaba mas sola y desprotegida que nunca en este lugar.
Lloré, porque comprendí que nadie era capaz de hacerme sentir viva y, hasta a veces, poder arrancarme una sonrisa.
Llore porque comprendí que después de todo realmente nadie tiene por qué hacerse cargo de mi.
Lloré, porque por primera vez en mi vida me sentí realmente sin apoyo.
Lloré, porque de alguna manera me estaba resignando a seguir cada minuto. Porque ya no encuentro fuerzas a mí alrededor.
Lloré porque me di cuenta de que ya no creo en nada, de que ya no puedo confiar en nadie.
Lloré porque antes creía sentirme fuerte y comprendí que en realidad el único que me dabas fuerzas y esas ganas de vivir cada segundo era el.
Llore porque llege a sentirme totalmente inútil.
Llore porque me titaron abajo todos mis sueños, todos mis proyectos y ya no tengo ganas de soñar, ni de proyectar ni de nada. Porque ya no me siento capaz de lograr nada.
Lloré porque nadie valoro todo lo que he hecho, todo lo que he pasado, todos mis esfuerzos y porque nunca sentí que mis esfuerzos eran suficientes para que se sintieran orgullosos de mí.
Lloré, porque estoy cansada de todo. Estoy harta, porque hace más de un año que todo viene mal y las cosas no parecen mejorar.
Llore incluso estando cansada de llorar, hasta el punto de quedarme dormida o directamente no dormir.
Incluso llore hasta llegar al terrible dolor de los pómulos, cabeza y luego tener los ojos hinchados y aun así salí todos los días con la frente en alto a seguir luchando tan solo por sobrevivir.
Lloré porque comprendí que a nadie le importaba saber como estaba o como dejaba de estarlo.
Lloré al escuchar todas las cosas que se decían sobre mi vida. Palabras de gente que no tiene idea de lo que he vivido, porque quien sabe jamás podría decir esas terribles cosas.
Llore al escuchar los gritos, los insultos, las mentiras en vez de ayudarme o aunque sea ser un rato mi compañía.
Y lloré todo el dolor que me ocasionaba sentirme tan poca cosa, de pronto me había olvidado de cómo era sentirse orgullosa de una misma, de que implicaba realmente ser feliz.
De pronto perdí todas las ganas de vivir y de seguir luchando y llore por impotencia, por no poder cambiar nada de lo que estaba viviendo.
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